La no adición de valor en las organizaciones: La analogía de eliminar los “pedigüeños de los semáforos”

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Hace poco iba a mi casa a una hora temprana de la tarde. En uno de los últimos semáforos que marca la finalización de una calle principal hay un pedigüeño. Ya con anterioridad había notado su presencia y pues para ser completamente honesta siempre había obviado su petición. Ese día con la relajación que conllevaba, su presencia causó un análisis que antes no había provocado.

Al pensar y hacer un poco de matemática en relación a su actividad pude darme cuenta sumarizando, que el pedigüeño por muy mala racha de limosnas que tuviera en 1 mes, tendría ingresos de alrededor de Q3, 000.00. En Guatemala el salario mínimo no llega a Q3, 000.00 por lo que el cálculo más que oportuno puso de manifiesto que este señor muy probablemente estaría ingresando más dinero que un trabajador de primera línea.

Suerte para él ya que, analizando su “actividad económica” uno se puede dar cuenta que no agrega valor a nadie. Una persona que gana el salario mínimo, generalmente es una persona de la base piramidal de la cadena de trabajo, por lo que debe agregar valor a un producto/servicio a través de una cadena de valor específica. Es una persona que tienen que cumplir con un horario estricto y está sujeto a evaluación de su desempeño como detonante a futuras contrataciones.

Por otro lado, el pedigüeño del semáforo, ganando más realiza una actividad independiente, en nada relacionada a ningún eslabón de contribución de valor en ninguna cadena productiva. No produce nada, ni brinda servicios. Simplemente existe, como consecuencia de un sistema o por elección propia y es una isla en el mundo de la generación de valor del país. No paga impuestos y por supuesto no contribuye al PIB.

Todo lo anteriormente descrito me lleva a una analogía, benditas analogías en la forma de simplificar los pensamientos! Dentro de las empresas, que son cadenas de valor estructuradas (o al menos así debería ser) existen también “pedigüeños del semáforo” y no son más que pasos de procesos inútiles, reprocesos o capacidades ociosas. Son factores dentro de la cadena de valor que constituyen islas de rentabilidad o productividad. Son un costo muerto que, si bien no le hacen daño a nadie, no están contribuyendo en nada al todo empresarial por lo tanto deben desaparecer en función de lograr procesos esbeltos y eficientes.

Piense en un proceso de su organización y estoy segura que haciendo la analogía y sin titubear mucho, Ud. encontrará su pedigüeño. No lo ataque…Contrátelo!.


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