


Me siento complacido por poder dar este testimonio y no puedo dejar pasar la oportunidad para dar mi contribución a los gerentes de proyectos, particularmente de proyectos de costos. A pesar de mi corta edad, estoy seguro de poder remarcar la importancia de tener una metodología, pero principalmente de seguirla. Creo que esto es obvio para muchos gerentes más experimentados que ya han descubierto los beneficios de trabajar siguiendo una línea de trabajo, pero para los “marineros de primer viaje” como yo, no siempre es tan claro ver como constituye una mejor forma de planear y ejecutar un proyecto. Aceptar y seguir una metodología requiere de mucho empeño, pero principalmente de disciplina; factores escasos en muchas personas. Para ser mas preciso y para condensar mi contribución, utilizaré como ejemplo los beneficios del uso de una metodología 
en un caso real que viví durante la construcción del segundo modelo de costos de las Unidades de Negocios GOSC y FOODS de Cargill Brasil. En ese proyecto elaboramos un documento que llamamos flujo de costos y jamás podría imaginar el tamaño del impacto positivo que aquel documento traería al proyecto. Para aquellos que están pensando en algo como un libro de 500 páginas, ¡Olvídenlo! el flujo de costos tiene apenas 1 página. En mi primera semana de trabajo, estaba un tanto nervioso y ansioso. Cuando empezamos las presentaciones sobre los objetivos del proyecto, el consultor me pregunto – ¿Cuál es su flujo de costos actual? Pensé un poco y respondí – ¿Cómo así flujo de costos? Entonces percibí la sorpresa del consultor por no tener un flujo de costos. He de admitir que mi pregunta requería cierta dosis de humildad, más encontrándome desarmado ante tal cuestionante no tuve otra opción y a partir de allí me encontré dispuesto a seguir la orientación que él me diera. Entonces iniciamos la construcción del ahora famoso, “flujo de costos”. Para la conceptualización nos valimos de “n” número de recursos y perdí la cuenta de cuantos borradores realizamos hasta que conseguimos desarrollar un flujo que cubría todas las operaciones de la empresa y respondía todas las preguntas clave del negocio. El flujo cuando estaba terminado en el pizarrón, parecía un dibujo infantil; pero para mí, aquello era como una obra de Picasso. ¡Estaba deslumbrado!, nuestro esfuerzo empezaba a cobrar vida. Posteriormente pasamos a un diseño en una hoja de PowerPoint y entonces estaba listo el documento que jugó una parte importante en el éxito del proyecto. Se trataba de una conquista, pero no solo para mí, sino para Cargill.
Durante todo el proyecto el flujo estaba siempre al lado del computador. Cuando estaba orientando a los demás integrantes del equipo el Flujo era una herramienta importante. Luego ellos reconocieron la capacidad de aclarar los conceptos que aquella simple hoja era capaz de proporcionar. Cuanto teníamos alguna duda o impase, nos volteábamos para ver el flujo de costos y bastaban unos minutos pensando para descubrir la respuesta. Y desde aquel día hasta el día de hoy, cuanto más veo el flujo, más percibo la importancia de haber invertido aquel par de días para construirlo.
Aun cuando la construcción del flujo de costos hubiera tomado una semana o quince días; no importaba, ya que el costo de su modelación se ha pagado muchas veces más. El flujo de costos ha sido para nosotros en este proyecto como una brújula para el marinero. Nos muestra en donde estamos y para donde vamos. Con esta experiencia, no puedo imaginar la ejecución de un proyecto de costos sin antes elaborar un flujo de costos. Y para cerrar esta contribución, cito un extracto de un libro que llegó a mis manos, el cuál habla sobre decisiones correctas las cuales acredito de gran manera: “The longer I live, the more important I realize the impact of attitude in life. It is more important than the past, than education, than money, than failures, than successes, than what other people think or say or do. It is more important than appearance, giftedness, or skill. The remarkable thing is we have a choice every day of our lives regarding the attitude we embrace for that day. We cannot change our past. We cannot change the fact that people will act in a certain way. We cannot change the inevitable. The only thing that we can do is play on the string that we have, and that is attitude. I’m convinced that life is 10% what happens to me, and 90% how I react to it. And so it is with you. We are in charge of our attitudes”. Ford and the American Dream. Clifton Lambreth. Executives Books ISBN: 13: 978-1-933715-44-5
Luiz Bezerra
Cargill Admin and Finance Supervisorluiz_bezerra@cargill.com
Tags: Escrito por Luiz Bezerra. Cargill Brasil
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BiCon Publicación Mayo 16, 2008 Publicado por:
Laura Contreras
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