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Cuando se buscan puntos de mejora en la economía de los procesos hay que “tejer fino”. Es decir que no hay que conformarse con una visión superficial de los costos, hay que tratar de desmembrarlos de manera tal que nos arrojen información de hacia donde están fluyendo.
“Tejer fino” con una metodología de costeo tradicional es complicado, debido a que hay una asignación en bloque de los costos indirectos, los costos se asignan en función de volúmenes de producción y dejan por un lado variables como complejidad de los productos, variaciones importantes que inciden en la calidad individual de los grupos de productos generados y muchas veces no se pueden ver los “subsidios” que ciertos procesos hacen a otros haciendo borrosa la óptica de la rentabilidad real de los procesos individuales.
“Tejer fino” es mas fácil a través de una metodología ABC (costeo basado en actividades) en donde se hacen asignaciones ponderadas de las actividades realizadas por los grupos naturales de trabajo hacia los productos sobre los cuales dichas actividades inciden, definiendo de esa manera una urdimbre más clara y más fina que permite detectar actividades innecesarias, procesos sumamente rentables de aquellos que no lo son y puntos de mejora en función de actividades que no agregan valor al producto.
El “ABC” de “tejer fino” consiste en costear basándose en actividades.
Tags: Escrito Por Laura Contreras Pivaral
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